María, 2 de marzo, 2017

#HazloPorNico pero pensemos antes de reenviar fotos o cadenas de mensajes

Seguramente te ha llegado en los últimos dos días una imagen por WhatsApp en la que alguien te invitaba a compartir la foto de un dibujo (el que ilustra el post). El mensaje que te habrá llegado -o del que habrás oído hablar- decía:

«Por si podeis reenviar… Una profe (amiga) está haciendo un experimento con sus alumnos de 3ESO para que tomen conciencia de la rapidez con la que se difunden imágenes sin poder controlarlas«.

O algo parecido. Y la foto, claro.

No sé si os pasó a vosotros. A mí me estallaron los chopocientos grupos de WhatsApp que tengo en relación con el colegio de mis hijos. Las madres (porque los padres se libran de estos grupos en la mayoría de los casos) invitaban a las otras madres a reenviar la foto. En. Todos. Los. Chats.

Y sí, es una iniciativa encomiable por parte de una profesora del IES Las Veredillas de Torrejón de Ardoz, en Madrid. Quería demostrar a sus alumnos que si compartes una foto por vía digital, puedes perder rápidamente el control sobre ella, con todo lo que eso acarrea. «Se trata de que los alumnos tomen conciencia de la importancia de tener el control sobre lo que publican en las redes sociales, de que sus actos tienen consecuencias«, explica la profesora. Ahora Nico y su foto recorren el mundo y parece ser que a la profesora le han confirmado que se ha llegado a otros países… Y ella lo que quiere es que los alumnos se pregunten qué pasaría si la foto fuera ‘comprometedora’.

Me parece genial la iniciativa. Está por todas partes, ha salido en la tele, hay memes circulando con bromas al respecto, Policía y Guardia Civil ha contribuido ha aumentar la distancia recorrida por Nico… Pero en lo de cómo se ha compartido la foto en cuestión tengo mis (enormes, inmensas) dudas.

Alfabetos digitales (y sus padres)

Nosotros queremos que nuestros hijos sean buena gente y se ganen la vida de mayores. Para eso, hoy por hoy, no pueden ser analfabetos digitales sino lo contrario, alfabetos digitales con inteligencia digital. Más o menos capaces de desenvolverse con soltura en un mundo que es digital sí o sí. Y además, queremos que no compartan fotos delicadas en redes sociales y en mensajes porque se meten en líos. Y queremos que no lo crean todo, que sean capaces de distinguir qué es verdad y qué es mentira en Internet.

Aun queriendo esto para nuestros hijos, cuando nos llega una foto como la de ayer, los adultos la reenviamos tan tranquilos, como tantas otras cadenas que seguro te llegan por WhatsApp o por e-mail o en Facebook. Casi todo lo creemos, lo reenviamos, lo compartimos. Casi siempre sin contrastar. Sin pensar.

Ya sé que el motivo era loable, enseñar a los iKids a no compartir fotos sin pensar. Pero es que lo que se hizo hasta que hubo más información al respecto fue circular un mensaje «anónimo» junto a una foto «anónima» que la gente circuló y circuló sin que hubiera evidencias sobre su autoría o credibilidad.

Digo yo que antes de empezar a compartir esta foto con un propósito tan encomiable podríamos tratar de buscar información sobre si el tema es real o no.

  • Porque en el maletín del dibujo pone el nombre de una marca y podría ser publicidad.
  • Porque el dibujo parece demasiado infantil para estar dirigido a alumnos de Secundaria.
  • Porque podría ser un timo y la foto ser ‘peligrosa’ o incluir algún tipo de malware que estamos pasando de un dispositivo a otro.
  • Porque en el mensaje nadie explica quién es la profesora.
  • Y en el mensaje no se explica cómo quieren que compartamos la foto, si sólo por WhatsApp o también en redes sociales. ¿Por qué es esto importante? Si fuera un vídeo, los alumnos aprenderían sobre el impacto de «hacerse viral» al ver el número de visionados. Y si compartimos la foto en redes como Facebook o Instagram, también podrán aprender los alumnos sobre el alcance de la transmisión viendo los likes o el número de «compartidos». Pero, ¿WhatAapp? ¿Cómo van a medir en clase a cuánta gente le llega por WhatsApp la foto? Si sale en las noticias ya es indicativo de éxito, y si a la profesora le llegan mensajes diciendo que Nico ha llegado a Estados Unidos, pues también es un éxito. Pero los niños (no tan niños, que son de 3º de la ESO y ‘saben misa’ ya) lo ven sólo a la mitad.

La profesora podría crear una página en Facebook con la foto. O utilizar un perfil en Instagram. O hacerlo a través de Musical.ly. Incluso Snapchat. Y sus alumnos podrían seguir la evolución del viaje de Nico desde sus propios perfiles. En WhatsApp es más complicado medir hasta dónde llega una foto, pero elegir esta app de mensajería tiene lógica, porque es donde cada vez se comparten más fotos «delicadas». ¿Quizá podría haberse hecho todo pidiendo a la gente por WhatsApp que diera a like en un perfil de Soy Nico en alguna red social? Así se podría medir cuánta gente recibe la foto por WhatsApp y se podría analizar el caso en clase, en una pizarra electrónica o con tablets, en vivo…

En fin. Es muy buena noticia que la foto y la iniciativa fueran reales. De lo contrario, decenas de padres y madres habrían compartido una foto sin fundamento para dar un ejemplo incompleto. Y además, de haber compartido, lo hemos hecho -probablemente- sin contrastar la información.

Pensemos antes de compartir, antes de copiar y pegar, antes de creerlo todo, antes de enviar una foto. Si no, estaremos lanzando un mensaje de «me lo creo aunque no sé si es cierto pero por si acaso lo envío».

¿Qué opináis? ¿Estáis de acuerdo conmigo o me paso de exigente?

Te propongo cuatro lecturas:

Bss,

M.

PD. Nunca es demasiado el esfuerzo por hacer entender a los iKids que cuando comparten una foto en una red social o a través de una app en sus smartphones o tablet, esa foto deja de ser totalmente suya y pierden el control sobre cómo se mueve por el mundo… ¡Hablemos con ellos sobre el tema!

2 respuestas a “#HazloPorNico pero pensemos antes de reenviar fotos o cadenas de mensajes”

  1. José Miguel A. Sepulcre dice:

    ¿Qué más da?
    Quiero decir, ¿qué más da que la foto hubiera tenido algún otro fin por parte de la maestra? La iniciativa que se decía buscar (hubiera sido falsa o no), era buena. Ya no es qué pudiera enseñar Niko a los supuestos alumnos de una supuesta profesora: Es lo que Niko puede enseñar a cualquier padre/madre/tutor que lea sobre la iniciativa y se anime a utilizarla como ejemplo en su propio entorno.

    ¿Que al final resultase que todo era un mero producto de marketing? Estupendo: Habríamos tenido una doble lección: La de Niko y la de la publicidad engañosa. Ambas lecciones buenas, ambas aplicables a la vida diaria y ambas muy educativas. Aún sabiéndolo, habría compartido la foto.

    • iWomanish dice:

      Totalmente de acuerdo, José Miguel. La iniciativa es estupenda. Sólo digo que antes de compartir, los mayores y los pequeños tenemos que acostumbrarnos a cuestionar qué es lo que estamos compartiendo. Porque las fotos ahora llegan al fin del mundo sin que seamos conscientes, pero también pueden «infectarse» si quien las «inventa» no tiene buenas intenciones. Y habríamos terminado todos «contagiados». O «engañados», que nos da igual pero bueno.. Ya sé que soy muy pesada con estas cosas… En fin, sí, alabo absolutamente la idea de la profesora. Todos los niños tienen que ver el alcance de las fotos a través de Internet. Un millón de gracias por tu opinión!

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