María, 21 de mayo, 2017

6 reflexiones sobre redes sociales y salud de los jóvenes #StatusOfMind

El Movimiento por la Salud de los Jóvenes (Young Health Movement) y la Royal Society for Public Health (RSPH) de Reino Unido han dado a conocer hace unos días las conclusiones de un informe llamado #StatusOfMind que analiza el impacto -positivo y negativo- de las redes sociales sobre la salud de los jóvenes. Los resultados ofrecen una especie de ranking en el que YouTube es líder en impacto positivo mientras que Instagram y Snapchat resultan ser los que tiene una peor influencia sobre la salud mental y el bienestar de los jóvenes.

Lo que estarás leyendo en muchos medios y blogs es que “las redes sociales son peligrosas para la salud mental de los jóvenes” (Antena 3, The Guardian) o que “Instagram y Snapchat son las que más les dañan” (ADSL Zone, El País, Computer Hoy). Y sí, son conclusiones que se derivan de este estudio realizado con casi 1.500 jóvenes británicos de entre 14 y 24 años. Pero, un poco contra corriente, os invito a profundizar más allá del titular y a tratar de poner en contexto lo que estamos leyendo.

No subestimo los riesgos que nuestros iKids corren en las redes sociales, pero creo que el problema no es tanto la red en sí misma como lo que los jóvenes encuentran dentro (cosas que otras personas comentan o publican) y cómo les hace sentir. Y eso afecta probablemente a la salud mental (y a la física), pero podemos ayudarles a estar mejor preparados para afrontar lo que sea que vean, lean, escuchen o sientan, independientemente de que esas redes existan, cambien o mejoren.

Punto de partida

Porque sí, es verdad que usamos mucho las redes sociales (los españoles, de los que más) y que los jóvenes más aún. Es cierto que, de forma global, en los últimos años han aumentado los casos de ansiedad, depresión e insomnio. Es cierto que un uso abusivo o inseguro de las redes -o estar en ellas mientras se alcanza la madurez- puede contribuir a que nos sintamos mal con nosotros mismos o con los demás. Porque los adolescentes no siempre disfrutan en esas redes sociales (como extensión de su vida real). Pero también es cierto que gracias a las redes sociales puedes llegar a personas que comparten tus pasiones al otro lado del mundo. Puedes aprender e informarte. Puedes crear y compartir cosas tuyas que tendrán un alcance que jamás habrías imaginado. Puedes sentirte acompañado y valorado, algo que si sabes valorar de forma realista, digo yo que tampoco está tan mal.

Datos fundamentales sobre #StatusOfMind

A principios de 2017, los responsables del estudio iniciaron su encuesta, preguntando sobre las cinco redes sociales más populares: Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter y Youtube. Para evaluar los principales efectos de las redes sociales sobre los jóvenes, se ha preguntado a los jóvenes.

En la muestra se incluyeron conceptos pre-determinados para medir el alcance de cada una de las cinco redes sociales analizadas y su impacto tanto positivo como negativo sobre algunos aspectos relacionados con la salud, que incluían apoyo emocional, sensación de depresión o soledad, calidad del sueño, posibilidades para expresarse, mejora de las relaciones de la vida real, acoso…

Al responder, los jóvenes podían valorar su opinión respecto al empeoramiento o la mejora que las redes sociales traían a esos factores de salud utilizando medidas que iban desde -2 (mucho peor) hasta +2 (mucho mejor), pasando por “sin efecto”.

  1. Lo negativo: perciben que estar en redes sociales puede afectarles creando problemas relacionados con ansiedad y depresión, falta de sueño, percepción de su cuerpo (sobre todo en chicas), ciber acoso y FOMO (fear of missing out, es decir, temor a perderse las cosas – planes que hacen sus amigos y comparten, fiestas a las que no son invitados…).
  2. Según estos mismos jóvenes, son muchos los aspectos positivos de las redes sociales: pueden acceder a mucha información (incluyendo temas de salud), sienten apoyo emocional de los demás, construyen su propia comunidad, pueden participar activamente a la hora de crear su identidad y expresarse, mejoran y mantienen las relaciones con sus amistades…

A continuación, la percepción de los jóvenes sobre YouTube, Snapchat e Instagram (porque los datos de Facebook y Twitter, aunque relevantes, son en mayor medida aportados por jóvenes mayores a la franja de edad que solemos cubrir en el blog):

YouTube: ganan la percepción de mejora, especialmente en aspectos como el apoyo emocional, la creación de comunidad, el acceso a la información. Se percibe esta red como especialmente perjudicial en cuanto a su impacto sobre la calidad o duración del sueño.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Snapchat: el apoyo emocional y la posibilidad de expresarse se perciben como efectos positivos de esta red en la vida de los jóvenes (de acuerdo a los factores marcados por el estudio), mientras que el miedo a perderse planes, el acoso, la ansiedad, la percepción del aspecto físico y sobre todo el sueño son los aspectos de su salud que los jóvenes creen que peor parado sale al usar esta red.

 

 

Instagram: usando esta red, los jóvenes creen que salen perdiendo en términos de bienestar relacionado con la ansiedad, la depresión, la sensación de soledad, la calidad del sueño, la percepción de su imagen física o el miedo a perderse planes. En el otro lado, les gusta porque creen que ayuda en su capacidad de expresarse y mostrarse al mundo, así como en prestar apoyo emocional y crear comunidad.

 

 

 

 

 

Finalmente, el estudio también invita a los jóvenes a una llamada a la acción, a dar ideas sobre qué tipo de recomendaciones podrían darse a los creadores de estas redes sociales, para que mejoraran en aquello en lo que se percibe “no contribuyen” a su salud. Las alternativas más destacables incluyen:

  • introducir avisos en las redes sociales que nos alerten sobre cuándo se está haciendo demasiado uso de ellas (7 de cada 10 jóvenes lo recomiendan, a modo de control para saber cuándo parar).
  • que las redes sociales identifiquen a los usuarios que puedan estar sufriendo problemas de salud mental a partir de sus fotos y posts, aportando un mensaje o una señal de apoyo (80% de los jóvenes cree que sería de ayuda).
  • que las redes sociales informen de cuándo una foto se ha manipulado digitalmente (68% de apoyo entre los jóvenes).
  • que se enseñen contenidos sobre uso seguro de las redes sociales en el marco de los colegios (84% cree que sería buena idea).
  • que los profesionales que trabajan cada día con jóvenes tengan cierta formación digital -incluyendo redes sociales.

Con las dos últimas estoy totalmente de acuerdo. Con las tres primeras… lo veo más complicado, sobre todo porque lo importante es que uno mismo mida su equilibrio de uso, porque confiar en que pueda hacerse un seguimiento real de riesgo es complicado y porque pocas fotos habrá que no se retoquen digitalmente…

Ahora sí: 6 reflexiones tras conocer #StatusOfMind

Lo sé, voy contra corriente. No me convence eso de que las “redes sociales perjudican la salud de tu hijo”. No son las redes sociales las que hacen eso. Es mucho más. Ojo, no soy defensora a ultranza de las redes sociales y, como todos, veo muchos ‘peros’ a cómo funcionan y a cómo la usan los iKids adolescentes (y algunos mayores). Yo mismo tengo mucho por mejorar. Pero me gustaría destacar 6 reflexiones sobre #StatusOfMind que aún no he leído en otros sitios:

  1. LOS JÓVENES PUEDEN REFLEXIONAR. Que se pregunte a los jóvenes es fantástico. No sobre qué usan, sino qué efecto encuentran que tienen estas redes sobre su salud. Y que sean capaces de analizar ese impacto es también una buena noticia, que quizá incluso significa que son capaces de trascender el mundo que encuentran dentro de esas redes y ponerlo en el contexto de su vida real y su bienestar. Es decir, piensan, ergo si les invitas a hacerlo, reflexionan. Y pueden incluso aportar soluciones.
  2. LA EDAD SÍ IMPORTA. LAS REDES QUE RESULTAN MÁS PERJUDICIALES LO SON PORQUE QUIENES MÁS LAS USAN SON LOS MÁS VULNERABLES. Los responsables han marcado cinco redes sociales concretas y las peor paradas son las tres que más utilizan los que están en la franja de menor edad del análisis. Es decir, los más pequeños de este grupo de encuestados -y por tanto los más vulnerables, lo más “en transición” de madurez y por tanto de salud mental- son justo los que más utilizan las redes que salen peor paradas (Instagram, Snapchat, YouTube). Están aprendiendo, empezando, probando, no son maestros del auto-control ni en este escenario ni en ningún otro… Es decir, que son una franja de edad vulnerable en cualquier situación.
  3. NIÑOS, ADULTOS… PERSONAS EN REDES SOCIALES. Podríamos acompañar el análisis de otro igual realizado en adultos, que quizá -sólo quizá- hayamos crecido en términos de salud mental y podemos contar cómo (si sí o si no) las redes sociales marcan nuestra agenda o podemos convivir con ellas de forma equilibrada. Más que nada por poner en contexto el impacto de los likes, los seguidores, la conexión permanente, etcétera, sobre nuestra salud. No estoy quitando importancia ni a la salud mental ni a estos estudios ni al alarmantemente creciente uso de las redes sociales. Lo que digo es que, con más de 40 años, entiendo que si tengo más seguidores tendré más likes, pero ni me va la vida en ello ni dejo de dormir por las noches si una foto mía no es popular o viral o lo que sea. O sea que las redes sociales perjudican a nuestra salud mental, en general, sobre todo si ya somos vulnerables o inseguros, sobre todo si no medimos lo que publicamos o esperamos recibir a cambio, si confiamos en ser como otr@s en lugar de nosotros mismos… Las redes sociales son un peligro… en función de cómo seamos nosotros.
  4. LAS REDES RESPONDEN A LO QUE YA SENTIMOS EN LA VIDA REAL. Las redes sociales afectan y mucho a la salud física y mental de nuestros iKids. Sí. Pero también les afecta física y psíquicamente su situación en casa, en la clase, con sus profesores, con sus compañeros, con sus amigos. Si son más o menos queridos, consentidos, ignorados, acosados, insultados, respetados, valorados y acompañados en estos entornos de la vida mismísima y REAL, eso influye en su salud antes incluso de que lo hagan las redes. Parte de lo que hoy ven nuestros iKids como normal no tiene nada que ver con las redes sociales y sí con la sociedad en que vivimos (expectativas físicas, de éxito, de popularidad y resultados) y con la educación que les damos. Lo online es normalmente una extensión de su vida real (sus pasiones y aficiones, sus preocupaciones y complejos o problemas).
  5. LA SEGURIDAD ABSOLUTA NO EXISTE. Evitar al 100% los peligros de la vida real y de la conectada es imposible. Y la salud mental es un tema muy, muy serio. Por eso quizá merece la pena informarse, con estudios como éste y con muchos otros, sobre cómo perciben nuestros jóvenes al mundo que les rodea. Pero no para juzgar o prohibir, no para temer y criticar, sino para buscar soluciones y poner todo el empeño del mundo en la #ePaternidad.
  6. NO ES LA TECLA, ES LA PERSONA. Es cómo tu iKid aprenda a hacer un uso equilibrado de las redes sociales, a respetar a los demás, a no creerse demasiado lo de la popularidad online, a buscar una forma creativa de expresarse, a no exponer sus datos personales. Y es tu papel como adulto poner unas normas sobre dónde, cuándo y cuánto se conecta, y hablar con él o ella sobre el papel que los demás -conocidos o no- juegan en su vida.

Así que tenemos miles de razones para acompañarles mientras crecen y aprenden a aprender. Acompañarles offline, como más o menos tenemos claro que hay que hacer. Y acompañarles online. Cada uno a su manera (aunque luego los medios nos pongan etiquetas y adjetivos generacionales, que ellos serán ‘nativos digitales’ pero nosotros somos padres helicóptero, drones, hipercontroladores, pero también desapegados y enganchados al móvil….).

Y porque no estamos criando a jóvenes que miren pantallas, sino a futuros ciudadanos digitales que se sientan capaces de convivir con un mundo conectado que no va a desaparecer, o nos ponemos en marcha o llegamos tarde. Estudios como #StatusOfMind aportan información de incuestionable valor, pero lo fundamental no es sobre-reaccionar, sino seguir escuchándoles mientras socializan a través de las redes sociales, seguir dándoles recursos para que construyan su mente, su cabeza y su control sobre sí mismos de forma gradual y en positivo.

Besos,

M.

PD1. Obviamente, asumo que muchos no estaréis de acuerdo conmigo, así que os invito a comentar 😉

PD2. Todas las imágenes están extraídas del PDF original del informe Status of Mind: Social media and young people’s mental health, que puedes descargar completo aquí.

PD3. Sobre las redes “prota” de #StatusOfMind he escrito antes: Snapchat (qué es y cuál es su política de privacidad), Instagram (los pequeños instagrammers, posible diálogo con tu iKid si ya la usa y últimas novedades de la app) y YouTube (youtubers).

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