María, 1 de septiembre, 2022

El primer smartphone de mi iKid, chispas – más allá de contratos

Mi hijo pequeño, que tiene 12 años, estrena móvil. Hemos abierto ese camino durante el verano. Me da igual si sus compañeros de clase o amigos tienen móvil o no. Me da igual si otros adultos consideran que llego tarde o demasiado pronto a la ‘entrega del móvil’. Durante mucho tiempo me ha dado también igual si él lo pedía o no. No era el momento. Agosto ha sido el momento. Porque estábamos fuera de algunas rutinas del resto del año que podrían haberse visto perjudicadas por la aparición del móvil. Porque yo tenía más tiempo para hablar con él y para configurar el dispositivo.

Es el tercer iKid de la casa, así que he ido acumulando experiencia sobre esto de ‘dar móvil al iKid’. Y, claramente, muy por encima del dispositivo o de las apps que haya dentro, por encima también de las normas de uso, lo más determinante es el iKid en cuestión. Su edad, claro, pero también su carácter, su entorno, su contexto. Y lo segundo más importante soy yo: mi intención (ganas, tiempo, compromiso) de acompañar en el camino.

En las sesiones con padres y madres siempre se habla sobre ‘el primer móvil’, sobre cuándo y cómo gestionarlo. Yo no tengo fórmulas mágicas y jamás me atrevería a tachar de mejor o peor padre/madre a quien entregue el smartphone en uno u otro momento. A lo que sí me atrevo es a decir que se pone mucho el foco en el primer móvil y mucho menos en las primeras relaciones con otros dispositivos; y que se da mucha más importancia a los mensajes negativos (todo lo que no hay que hacer, todo lo malo que puede pasar, todo lo peligroso que hay que evitar), por encima de mensajes positivos.

Contratos

En la Red hay muchos modelos de contratos o acuerdos que nos dan ideas a padres y madres sobre cómo plantear unas normas de uso de tablets o móviles a nuestros iKids. Estos contratos tienen defensores y enemigos; no voy a entrar en eso. En todo caso, establecer normas es importante porque, igual que sucede con cualquier otro hábito creado a partir de las costumbres (generales, de todos) y particulares (de nuestra familia), normas, rutinas, límites y consecuencias ayudan a los niños a aprender a tomar decisiones y convivir con otras personas.

Una de las pioneras en esto de los contratos de normas es Janell B. Hofmann, cuyo contrato original -lo traduje al español hace tiempo después de pedir permiso a la propia Janell- dio pie luego a una colección interesante de acuerdos de uso. Desde entonces han surgido múltiples modelos (y adaptaciones más o menos originales). Tenemos muchas opciones –Policía Nacional, Internet Segura 4 Kids, José Martín Aguado, Empantallados, Hijos Digitales o Visitante Digital, entre otras- para después adaptar cada modelo a lo que creamos que funcionará mejor en casa.

Más allá del contrato: carta a mi iKid

En mi caso, yo no planteo un contrato a mis iKids. Cuando fueron pequeños teníamos carteles de normas de todo tipo (uso de tablet y también orden de habitación, deberes, ayudar en casa…). En relación con el móvil, lo que he hecho en las tres ocasiones de ‘aquí tienes tu primer smartphone, chispas‘ ha sido sentarme con ellos y proyectar en la tele una presentación sobre su móvil.

Una especie de carta digital visual que leemos juntos, en la que le explicamos cosas importantes sobre su móvil y en la que, más que decirle todo lo que no puede hacer con ese móvil, explicamos cómo funciona ese móvil, qué esperamos de su vida con móvil, por qué son importantes las normas y qué implicación queremos tener en su vida digital.

Hay mención a la cuenta de usuario menor de edad, a los tiempos de uso, a los posibles problemas y a las típicas advertencias de adulto. Hay mención también a la conectividad, a las apps, a la paciencia y a la confianza.

Por si a alguien le sirve, comparto un modelo de esa carta.

No es mejor ni peor que otros contratos u otras listas de normas. Solo es diferente. Tiene un enfoque positivo y parte de dos premisas importantes para mí:

  1. ‘empezar a tener móvil’ es el principio de un camino en el que las personas toman más decisiones que el móvil en sí mismo;
  2. quiero compartir con mi iKid ese camino.

Y es que, además del ‘momento adecuado’ para dar móvil a un menor (por edad, por ejemplo), es fundamental:

  • conocer a nuestro iKid.
  • configurar el móvil: con perfil de menor de edad, para acompañar nosotros en la decisión de tiempos de uso y de descargas.
  • gestionar la conectividad: administrando la conexión del móvil a la wi-fi de casa y contratando paquetes de datos móviles que no impliquen necesariamente acceso ilimitado a Internet.
  • plantear unas normas de acuerdo a nuestra casa (nosotros y el iKid).
    • todo esto debería aplicarse también con las tabletas, consolas, ordenadores… que les dejemos utilizar. Incluso cuando son pequeños.

Resumen de todo aquí.

Y nada más. Espero que os resulte útil.

Besos,

M.

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