María, 11 de mayo, 2023

Recomendaciones de la Asociación Americana de Psicología sobre adolescentes y uso de redes sociales

La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) ha emitido recientemente unas recomendaciones sobre adolescentes y uso de redes sociales. No se trata de consejos para educadores sobre tiempo de uso recomendable o edad de inicio en redes, y no se trata de guías de práctica clínica para profesionales. Son recomendaciones generales, basadas en la evidencia científica, para abordar nuestra manera de entender la compleja relación entre redes sociales y salud durante los años pre-adolescentes, adolescentes y de juventud temprana.

Cosas que me gustaría destacar de estas recomendaciones:

  • No mencionan la palabra adicción ni una sola vez.
  • Sí mencionan, en su primera consideración, que el uso de las redes sociales no es en sí mismo beneficioso o perjudicial para los adolescentes.  
  • Se menciona a las familias y la importancia de acompañar en el uso de redes, teniendo en cuenta el contexto familiar y social, la edad y el carácter del menor. Potenciando el descanso y el deporte, sabiendo reconocer señales de uso problemático, buscando ser sus referentes en un uso responsable y saludable. Ese acompañamiento y la conversación son los mejores vectores para reducir posibles efectos negativos o favorecer efectos positivos.
  • Mencionan el ejemplo, pero no solo por tiempo de uso, sino también por actitudes y percepción de los adultos hacia esas redes sociales.
  • Y por último, mencionan la necesidad de seguir trabajando en mejorar y ampliar las investigaciones científicas, de aplicar la normativa y de animar a los jóvenes a utilizar las redes como vía para una socialización saludable.
    • explicando a los adolescentes cómo funcionan las redes (capacitación, alfabetización)
    • protegiendo expresamente a la adolescencia en el diseño de esa tecnología,
    • mejorando el control de contenidos y acceso por parte de las empresas tecnológicas
    • demandando a las plataformas que compartan con la comunidad científica la evidencia de impacto de la que dispongan.

Está todo en la web de la APA, en versión original en inglés. El artículo online y el documento descargable en PDF.

Por si a alguien le facilita la lectura, lo he traducido al español.


Asociación Americana de Psiquiatría

Consideraciones

Científicos y psicólogos examinan desde hace tiempo los efectos, tanto beneficiosos como perjudiciales, del uso de las redes sociales en el desarrollo social, educativo, psicológico y neurológico de los adolescentes. Esta es un área de investigación en rápida evolución y en crecimiento constante, con implicaciones para muchas partes interesadas (jóvenes, padres, cuidadores, educadores, legisladores, profesionales sanitarios y miembros de la industria tecnológica); todos ellos comparten la responsabilidad de garantizar el bienestar de los adolescentes. Reguladores y agentes decisores, incluyendo al doctor Vivek Murthy, director general de Salud Pública en Estados Unidos, han insistido en la importancia de este tema y buscan activamente aportaciones basadas en la evidencia científica.

Las recomendaciones aportadas a continuación se basan en la evidencia científica disponible hasta la fecha, y también en estas consideraciones:

A.- El uso de las redes sociales no es en sí mismo beneficioso o perjudicial para los adolescentes. Sus vidas en línea reflejan sus vidas fuera de Internet y también las impactan. En la mayoría de los casos, los efectos de las redes sociales dependen de las características personales y psicológicas de los adolescentes y de sus circunstancias sociales, aspectos ambos que se cruzan con contenidos en red, así como con las características o funciones específicas ofrecidas en muchas plataformas de redes sociales. En otras palabras, los efectos de las redes probablemente dependan de lo que los adolescentes pueden hacer y ver en línea, de las fortalezas o vulnerabilidades preexistentes en esos adolescentes y de los contextos en los que crecen.

B.- Las experiencias digitales de los adolescentes se ven afectadas por 1) cómo dan forma a sus propias experiencias en las redes sociales (p. ej., eligen a quién dar like o a quién seguir); y 2) características tanto visibles como desconocidas integradas en las plataformas de redes sociales.

C.- No todos los hallazgos de los estudios científicos o sociológicos disponibles pueden aplicarse por igual a todos los adolescentes. Esas conclusiones ofrecen una pieza de información que se puede utilizar junto a otras -conocimiento de las fortalezas, las debilidades y el contexto de los jóvenes-, de forma que puedan tomarse decisiones adaptadas a cada adolescente, familia y comunidad.

D.- El desarrollo del adolescente es gradual y continuo, comenzando con cambios biológicos y neurológicos que ocurren antes de que la pubertad sea visible -aproximadamente a partir de a los 10 años-, y durando al menos hasta la conclusión de cambios en lo social (compañeros, amigos, familia, escuela) y en lo neurológico y fisiológico (aproximadamente 25 años). El uso de las redes sociales adecuado para cada edad debería pues basarse en el nivel de madurez del adolescente (habilidades de autorregulación, desarrollo intelectual, comprensión de riesgos) y en el entorno del hogar. Los adolescentes maduran a diferentes ritmos y, debido a que no hay datos disponibles respecto a una ausencia de efecto de las redes -riesgos y oportunidades- en función de su edad, la ciencia sigue investigando en busca de una referencia de tiempo o edad que especifique mejor las recomendaciones. En general, es probable que los riesgos potenciales sean mayores en la adolescencia temprana -un período de más transiciones biológicas, sociales y psicológicas- que en la adolescencia tardía o la edad adulta temprana.

E.- Como concluyen distintas investigaciones en relación con Internet en general, el racismo está presente en las redes sociales -a menudo reflejando la ideología de quienes diseñan la tecnología-. Los algoritmos (un conjunto de instrucciones matemáticas que dirigen las experiencias cotidianas de los usuarios en relación con lo que ven en las redes) arrastran con frecuencia siglos de política racista o discriminación. Las redes sociales pueden convertirse en una incubadora de ese racismo, brindando comunidad y capacitación que alimenten el odio. El impacto potencial resultante es de gran alcance, incluidas la violencia física fuera de línea o amenazas al bienestar.

F.- Estas recomendaciones se basan en la evidencia científica psicológica -y de otras ramas relacionadas- y se corresponde con la fecha del artículo (abril de 2023). Los distintos estudios disponibles han sido realizados con miles de adolescentes que completaron evaluaciones estandarizadas de funcionamiento social, conductual, psicológico y/o neurológico, que también reportaron su experiencia (o fueron observados durante la misma) al utilizar funciones o consumir contenidos específicos en redes sociales. No obstante, estos estudios tienen limitaciones. En primer lugar, los hallazgos que sugieren asociaciones causales son escasos, ya que los datos necesarios para llegar a conclusiones de causa y efecto son difíciles de recopilar o, aunque quizá estén en poder de las empresas de tecnología, no se han puesto a disposición de científicos independientes. En segundo lugar, la investigación longitudinal a largo plazo (es decir, a varios años) a menudo no está disponible; por lo tanto, las asociaciones entre el uso de las redes sociales por parte de los adolescentes y los resultados a largo plazo -hasta la edad adulta- se desconocen en gran medida. En tercer lugar, se han realizado relativamente pocos estudios con poblaciones adolescentes en situación de marginación, incluidas aquellas en situación vulnerable por aspectos raciales, étnicos, sexuales, de género o socioeconómicos, así como colectivos con capacidades diferentes y/o jóvenes con condiciones crónicas que afectan al desarrollo o a la salud.

Notas

  1. Las siguientes recomendaciones no abordan el uso de toda la tecnología entre los jóvenes, incluidas las plataformas educativas o las intervenciones digitales que utilizan enfoques basados en evidencia para promover resultados de salud adaptativos. Se trata de guías que reflejan específicamente la literatura científica relativa a redes sociales, que se definen como aplicaciones, plataformas o sistemas de comunicación basados en la tecnología que utilizan una arquitectura en línea y que promueven la comunicación asíncrona, unilateral, permanente, pública, continuamente accesible, restringida por señales sociales, cuantificable, con interacciones sociales basadas en lo visual o algorítmicas.
  2. Las siguientes recomendaciones reproducen políticas y resoluciones aprobadas por el Consejo de Representantes de la APA, incluida la Resolución de la APA sobre salud mental y conductual de niños y adolescentes y la Resolución de la APA sobre el desmantelamiento del racismo sistémico en contextos que incluyen las redes sociales. No son pautas de práctica profesional, sino guías que pretenden proporcionar información basada en la ciencia psicológica.
  3. El director general de Salud Pública de EEUU publicó un aviso en 2021 centrado en proteger la salud mental de los jóvenes, reconociendo la importancia de examinar el impacto de las redes sociales en los menores.
Recomendaciones de salud sobre el uso de redes sociales por parte de adolescentes

1.- Se debe alentar a los jóvenes que usan las redes sociales a utilizar las funcionalidades que fomenten oportunidades para el apoyo social, el compañerismo en línea y la intimidad emocional, promoviendo así una socialización saludable.

Los datos sugieren que el desarrollo psicológico de los jóvenes puede beneficiarse de este tipo de interacción social en línea, particularmente durante los períodos de aislamiento social, cuando experimentan estrés, cuando buscan conectarse con compañeros con condiciones similares de desarrollo o de salud y, quizá especialmente, en el caso de adolescentes que experimentan adversidad o aislamiento en entornos offline.

Los jóvenes con síntomas de enfermedad mental, como los adolescentes con ansiedad social, depresión o soledad, por ejemplo, pueden beneficiarse de las interacciones en las redes sociales, al permitir éstas un mayor control, una mayor práctica y revisión de las interacciones sociales. Desafortunadamente, estas poblaciones también pueden estar en mayor riesgo de sufrir algunas de las facetas negativas del uso de las redes sociales, como se analiza a continuación.

Las redes sociales ofrecen una poderosa oportunidad para la socialización de actitudes y comportamientos específicos, alentando a los adolescentes a seguir las opiniones y los actos pro-sociales de los demás. Compartir comportamientos saludables en línea puede promover o reforzar actividades positivas fuera de línea, con sus consiguientes resultados saludables.

Las redes sociales pueden ser psicológicamente beneficiosas, particularmente entre aquellos que experimentan crisis de salud mental o en miembros de grupos marginados que han sido perjudicados de manera desproporcionada en contextos en línea. Por ejemplo, el acceso a pares que facilitan las redes a los adolescentes LGBTQIA+ o a jóvenes con distintas inquietudes, favoreciendo así el intercambio de apoyo e información, es beneficioso para el desarrollo psicológico y puede proteger a los jóvenes de resultados psicológicos negativos cuando experimentan estrés. Esto puede ser especialmente importante en el caso de temas que los adolescentes no quieren o no pueden discutir con sus padres o educadores.

2.- El uso, la funcionalidad y los permisos/consentimientos de las redes sociales deben adaptarse a las capacidades de desarrollo de los adolescentes; los diseños creados para adultos pueden no ser apropiados para menores.

Las características específicas (p. ej., el botón «me gusta», contenido recomendado, límites de tiempo sin restricciones, scroll sin fin) y las notificaciones o los avisos (p. ej., cambios en las políticas de privacidad) deben adaptarse a las habilidades sociales y cognitivas y a la comprensión de los usuarios adolescentes. Por ejemplo, los adolescentes deben ser informados explícita y repetidamente, de manera apropiada para su edad, sobre la forma en que sus comportamientos en las redes sociales pueden generar datos que puedan utilizarse, almacenarse o compartirse con otros, con fines comerciales o de otro tipo.

3.- En la adolescencia temprana (normalmente entre los 10 y los 14 años), se recomienda el control de adultos (revisión continua, conversación y asesoramiento sobre contenido) para el uso de las redes sociales por parte de la mayoría de los menores; la autonomía puede aumentar gradualmente a medida que los niños crecen y si adquieren habilidades de alfabetización digital. Sin embargo, el control debe equilibrarse con las necesidades y los derechos de privacidad de los jóvenes.

Las regiones del cerebro asociadas al deseo de atención, la opinión y el refuerzo de los semejantes se vuelven especialmente sensibles a partir de la adolescencia temprana, y las regiones asociadas con el autocontrol maduro no se desarrollan por completo hasta la edad adulta. Por lo tanto, el establecimiento de límites apropiados es fundamental, especialmente en estos años de adolescencia temprana.

También se debe considerar cuidadosamente el uso de las redes sociales por parte de los adultos en presencia de los jóvenes. La evidencia demuestra que la orientación y las actitudes de los adultos hacia las redes sociales pueden afectar al propio uso de las redes sociales por parte de los adolescentes.

La investigación preliminar sugiere que una combinación de 1) límites y 2) formación y conversación entre adultos y menores sobre el uso de las redes sociales conduce a los mejores resultados para los adolescentes.

4.- Para reducir los riesgos de daño psicológico, debería minimizarse, reportarse o eliminarse la posibilidad de exposición de los adolescentes a contenido en las redes sociales que represente un comportamiento ilegal o psicológicamente inaceptable, incluido el que instruya o aliente a los jóvenes a participar en comportamientos de riesgo para la salud, como la autolesión (p. ej., cortarse , suicidio), daño a otros, o aquellos que fomentan  trastornos alimentarios (alimentación restrictiva, purgas, ejercicio excesivo); además, la tecnología no debería llevar a los usuarios a este contenido.

La evidencia sugiere que la exposición a un comportamiento inaceptable puede promover un comportamiento similar entre los jóvenes vulnerables, y el refuerzo social en línea de estos comportamientos puede estar relacionado con un mayor riesgo de síntomas psicológicos graves, incluso después de controlar las influencias fuera de línea.

Se deben crear estructuras de reporte y denuncia para identificar fácilmente el contenido dañino y garantizar que se le reste visibilidad o directamente se elimine.

5.- Para minimizar el daño psicológico, es necesario minimizar la exposición de los adolescentes al “odio cibernético”, incluyendo discriminación en línea, prejuicios, odio o acoso -especialmente cuando van dirigidos hacia un grupo minoritario (por raza, etnia, género, identidad sexual, religión, habilidades) o hacia un individuo en base a su identidad o pertenencia a grupos minoritarios-.

La investigación demuestra que la exposición de los adolescentes a la discriminación y al odio en línea predice aumentos en la ansiedad y en síntomas depresivos, incluso después de controlar el alcance de esa exposición a experiencias similares fuera de línea. Igualmente, la investigación indica que, en comparación con el acoso ‘analógico’, el cíberacoso puede llegar a ser más grave y por tanto más perjudicial para el desarrollo psicológico. En otras palabras, el acoso tanto offline como online aumentan el riesgo de problemas de salud mental en adolescentes. La ciencia sugiere riesgos elevados en este sentido tanto para los ejecutores como para las víctimas.

Los adolescentes deberían recibir formación para reconocer el racismo estructural en línea y responder con pensamiento crítico a este tipo de contenidos. Las investigaciones muestran que los jóvenes que pueden abordar este tipo de problemas de forma crítica experimentan menos problemas psicológicos cuando son testigos de eventos traumáticos relacionados con la raza en Internet. Como ya se ha señalado, el acompañamiento adulto y la conversación pueden reducir los efectos negativos de la exposición al odio cibernético sobre el equilibrio psicológico de los adolescentes.

6.- Los adolescentes deberían ser observados de manera frecuente, con el fin de poder detectar a tiempo signos de «uso problemático de las redes sociales», que pueden afectar a su capacidad para participar en actividades y rutinas diarias, o presentar riesgo de daños psicológicos más graves si se deja pasar el tiempo.

Los indicadores del uso problemático de las redes sociales incluyen: a) tendencia a estar en ellas incluso cuando los adolescentes quieren parar, o darse cuenta de que el uso interfiere con las tareas necesarias; b) hacer un esfuerzo excesivo para asegurarse un acceso continuo a las redes sociales; c) fuertes ansias de usar las redes sociales, o interrupciones en otras actividades debido a la falta de uso; d) utilizar las redes más de lo planificado de manera repetida; e) mentir o engañar para poder seguir utilizando las redes; f) pérdida o interrupción de relaciones u oportunidades debido al uso de las redes sociales.

El uso de las redes sociales no debe restringir las oportunidades de practicar interacciones sociales recíprocas en persona, y no debe contribuir a evitar las interacciones sociales en persona.

7.- Se debería limitar el uso de las redes sociales para que no interfieran con el sueño y la actividad física de los adolescentes.

Las investigaciones recomiendan que los adolescentes duerman al menos ocho horas cada noche y mantengan horarios regulares de sueño y vigilia. Los datos indican que el uso de la tecnología, particularmente dentro de la hora previa al momento de acostarse, y el uso de las redes sociales en particular, se asocia con interrupciones del sueño. Esa falta de sueño se asocia a su vez con interrupciones del desarrollo neurológico en el cerebro adolescente, el funcionamiento emocional de los adolescentes y riesgo de suicidio.

El uso de las redes sociales por parte de los adolescentes tampoco debería interferir con o reducir las oportunidades de los adolescentes para realizar actividad física. Las investigaciones demuestran que el deporte es esencial para la salud tanto física como psicológica (por ejemplo, tasas más bajas de depresión).

8.- Los adolescentes deberían limitar recurrir a las redes sociales para compararse con terceros, particularmente en torno a contenido relacionado con la belleza o la apariencia.

La investigación sugiere que el uso de las redes sociales en cuanto a comparaciones sociales relacionadas con la apariencia física, así como la atención excesiva y los comportamientos relacionados con las propias fotos y los comentarios sobre esas fotos, están relacionados con una imagen corporal más pobre, trastornos alimentarios y síntomas depresivos, particularmente entre las chicas.

9.- El uso de las redes sociales por parte de los adolescentes debería estar precedido por una capacitación o alfabetización sobre estos entornos, con el fin de garantizar que los usuarios hayan desarrollado competencias y habilidades informadas psicológicamente, fomentando las posibilidades de un uso equilibrado, seguro y significativo de las redes sociales.

La evidencia científica evalúa como eficaz, al menos por el momento, la formación en ciudadanía digital y alfabetización digital, como vector para aumentar la frecuencia de las interacciones positivas en línea; sin embargo, se necesita más investigación en este área.

Algunas competencias de valor añadido podrían incluir: 1) cuestionar la veracidad y representatividad del contenido de las redes sociales; 2) comprender las tácticas utilizadas para difundir información errónea y desinformada; 3) limitar el alcance de errores por generalización o percepción que conducen a los usuarios a juzgar las conductas o actitudes de otros en base a contenidos de las redes sociales (o reacciones a ese contenido); 4) reconocer señales de uso problemático; 5) cómo construir y nutrir relaciones saludables en línea; 6) cómo resolver conflictos que pueden surgir en las plataformas; 7) abstenerse de comparaciones sociales excesivas en línea y/o comprender mejor cómo se pueden manipular las imágenes y el contenido; 8) cómo reconocer el racismo estructural en línea y aplicar el pensamiento crítico a estos mensajes; o 9) cómo comunicarse de manera segura sobre salud mental en línea.

10.- Deberían proporcionarse más recursos para la investigación científica de los efectos positivos y negativos de las redes sociales en el desarrollo de los adolescentes.

Se necesita una inversión sustancial en la financiación de la investigación, incluida la investigación longitudinal a largo plazo, estudios en poblaciones de niños más pequeños e investigación sobre poblaciones minoritarias o vulnerables.

Se necesita un mayor acceso a datos y evidencia por parte de científicos independientes (incluyendo datos en poder de las plataformas) para examinar más a fondo las asociaciones entre el uso de las redes sociales y el desarrollo de los adolescentes.


Por último, la APA comparte estas sugerencias para familias (traducción de información compartida por la institución en Twitter).

A la hora de tomar decisiones sobre TUS adolescentes y su uso de las redes sociales, por favor ten en cuenta todo esto: los matices, la relevancia de cada caso, la importancia enorme de que tú estés implicado como padre o madre en las experiencias de tus iKids en esas redes.

Besos,

M.

PD. Las referencias en las que se basan las recomendaciones de la APA (bibliografía seleccionada) están en su documento original y en el resumen de su página web.

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