María, 26 de noviembre, 2018

9 puntos sobre disrupción digital y el tándem familia-colegio

Hoy el cole de mis iKids ha informado sobre un nuevo programa de Ciudadanía Digital para los alumnos. Aplaudo con las orejas –obviously, soy iWomanish- y al mismo tiempo me hace pensar en cómo toda esta “disrupción digital” ha cambiado y sigue cambiando la relación entre colegios y familias, con los iKids en medio de la ecuación.


Lo de la ‘disrupción digital’ lleva ya tiempo de moda. De forma simple, es el cambio que ocurre cuando la tecnología digital afecta a -y modifica- la propuesta de valor de bienes y servicios ya existentes. Afecta a todos los planos de la sociedad: empresas, relaciones, compra-venta, ocio, política, datos personales (esto está de actualidad, lo sabes, ¿no? Porque Facebook es malvado si usa y vende nuestros datos, pero se acaba de aprobar que los partidos políticos puedan usar nuestros datos).

Afecta también a la Educación. No educación en cuanto a cómo educamos a los iKids en casa, sino educación en cuanto a la vida escolar de esos mismos iKids.

En nuestras casas, como familias, vivimos tiempos de revolución digital. Nuestra vida se ha visto alterada por la llegada de Internet y el desarrollo imparable de las nuevas tecnologías y la conexión. Le mandas un mensaje a tu marido, buscas una foto en Internet para ayudar con un proyecto de iFirst, compras un disfraz en Internet para iHer, organizas tus vacaciones online, gestionas tus finanzas online, le pones un video de YouTube a iLast, hablas por Skype o FaceTime con tu cuñada que vive fuera, utilizas apps para planificar tu día o las citas de tus iKids o para casi cualquier cosa, tienes perfiles en alguna red social…

Los colegios también han visto modificada su actividad tras la irrupción de Internet y las últimas formas de tecnología conectada. Han mantenido la esquina del ordenador en las aulas de Infantil y quizá las clases de Informática, pero han adquirido pantallas digitales, han actualizado su página de Internet o han abierto perfiles en redes sociales; han creado normas para el uso o no uso de móviles en los patios y las aulas; han instaurado proyectos tecnológicos para que los iKids usen tablet; han habilitado planes para incorporar la tecnología en la didáctica; han ofrecido plataformas web para que veas calificaciones y circulares, quizá incluso han aportado una app desde la que hacer eso mismo; han organizado talleres para familias en los que hablar sobre educar en un mundo tecnológico y han recurrido a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para impartir conferencias sobre seguridad en Internet; han aplicado políticas internas para combatir el ciber acoso y han tenido que aprender a convivir con los grupos de padres y madres en WhatsApp. Algunos han empezado a enseñar programación a los alumnos o a formar a los docentes en el uso de la tecnología educativa o en la enseñanza para un mundo conectado.

Así que “lo digital” ha modificado la manera en que colegio y familia se comunican, la forma en que familias y familias se comunican, el modo en que los niños aprenden e interactúan con sus profesores, las vías por las que unos alumnos se relacionan con otros, las posibilidades de personalización del aprendizaje y la propia labor del docente en su enseñanza y del centro en su gestión.


En ocasiones todo es perfecto. Pero a veces hay un desequilibrio. Porque la familia es más tecnológica que el colegio. O el colegio es más tecnológico que la casa. O porque la utilidad y los enfoques relativos a ese uso de la tecnología no son coherentes entre ambas partes y el iKid recibe mensajes en ocasiones contradictorios.

A partir de mi propia reflexión, de conversaciones con padres y madres, de la observación de actividad digital de colegios y de muchas charlas también con educadores, estos son los que considero ejemplos básicos de impacto de la disrupción digital sobre la relación familia-cole.

1. Filosofía sobre tecnología en colegios vs. familias: no siempre coinciden. Y es o debería ser un aspecto importante cuando eliges colegio. ¿Cuándo y cómo empiezan a utilizar la tecnología en el cole? ¿Cómo lo explican? ¿Es la “seguridad frente a peligros” más importante que el “uso responsable”? ¿Los problemas derivan de conocimiento o de conductas? ¿Sirve de algo esperar a enseñar cosas en la ESO cuando los niños ven YouTube desde los 6 años -como tarde- y descargan TikTok o juegan a Fornite desde los 10? ¿Se forma a los docentes? ¿Se informa a la familia? ¿Qué se enseña exactamente? Y si has decidido que tu iKid vaya a un cole 100% analógico, ¿cómo estás gestionando en casa que aprendan a relacionarse con la tecnología desde unos hábitos saludables, una cultura positiva y un conocimiento real?

2. Dispositivos para aprendizaje, proyectos y deberes: una pizarra electrónica en el aula, proyectos colaborativos con el ordenador en la clase, aulas interactivas, deberes en la tablet -y todo el universo de configuración, apps, horarios y uso de esos dispositivos-. Los padres desaparecemos un poco de este proceso, lo cual no es malo. Pero sí debemos saber qué están estudiando o cómo lo usan, ¿no? Y recibir información sobre contenidos (texto en PDF y nada más o contenidos interactivos), metodología (profesor que sabe lo que hace en el entorno digital o todo lo contrario; currículo y explicación) o funcionamiento (límites de conexión, configuración del dispositivo en términos de privacidad, conectividad y descarga…).

3. Cambio en herramientas y canales: quizá las notas de tu hijo no te lleguen ya en su sobre y las consultas en un apartado específico de la web del colegio, vía ‘login’ -por cierto, ¿tus contraseñas las sabes tú y nadie más que tú o también se las pasas a tu iKid para que mire lo que quiera?-. Y quizá en esa misma plataforma ves los menús del comedor o las novedades o las circulares. O te llegan documentos y newsletters por correo electrónico. Quizá eres de los que mandas WhatsApp a los profes directamente. Y seguro eres de los que estás en algún grupo de WhatsApp derivado de la vida escolar de tu iKid. Todo esto está muy bien pero también genera conflictos.

4. Apps para la interacción padres-profesores o alumnos-profesores: hay muchas y muy distintas. Aplicaciones para que el profesor te cuente qué hacen en clase o cómo va tu hijo. Aplicaciones para informarte sobre novedades. Aplicaciones para solicitar permisos y autorizar salidas o pedir reuniones. Apps para que tu iKid aprenda. Apps que no conoces y que tu iKid tiene en su tablet del cole -si tiene tablet del cole-.

5. Uso personal/profesional de la tecnología por profesores y padres: si los maestros son un porcentaje fundamental en cualquier enseñanza que reciban nuestros hijos, ¿cuál debe ser su perfil tecnológico? ¿Con quién deben consensuar lo que expliquen sobre el buen uso de la tecnología? ¿Cuál es el perfil del responsable TIC de un cole? ¿Puramente técnico o también humano y basado en una alfabetización mediática y digital propia? ¿Da buena imagen que un profe esté en redes sociales como parte del reflejo de su vida profesional? ¿Da buena imagen que no tengan ningún tipo de presencia digital? ¿Nos da igual? ¿Y a los iKids? ¿Qué aporta que un profe de Mates plantee problemas con ‘pavos’ de Fortnite o conozca a todos los youtubers de moda o cree en clase su propio blog o su canal de YouTube sobre libros? Iguales preguntas para o sobre los padres. ¿Cómo influyen nuestra tecnofilia o nuestra tecnofobia sobre la educación que demos a nuestros hijos hoy en día? ¿Lo que decimos es lo que hacemos? ¿Cómo somos tecnológicamente hablando y cómo queremos que sean nuestros iKids? ¿Hemos asumido ya que la infancia de los niños de hoy no puede ser una réplica de la nuestra?

6. Tipología de redes sociales de centros educativos: en los últimos años y de forma creciente, los colegios han ido creando perfiles en redes sociales. Mayoritariamente Facebook, Instagram y Twitter. También en ocasiones YouTube. ¿Cuál es la estrategia? ¿Se comunican realmente con sus seguidores o sólo hablan de ellos mismos? ¿Comparten contenidos que no deberían? ¿El permiso que pueda haber firmado un padre para que una foto de su hijo salga en un Anuario de distribución limitada en papel significa automáticamente que se da permiso a que se publique una foto en Facebook o un video del niño en YouTube o que se publique el Anuario, abierto, en PDF, en la web? ¿Son estos perfiles coherentes con el ejemplo que se quiere dar? ¿Se ofrece formación a quien gestiona esos perfiles?

7. Coherencia de mensajes sobre uso de la tecnología en casa y en la escuela: la filosofía de enseñanza de muchos centros, que puede estar explicada en una Memoria o en una web, incluye creencias sobre temas curriculares, religiosos, disciplinarios, de comportamiento o vestimenta, de métodos de aprendizaje… Cuando se habla de tecnología, los colegios suelen decir que “los niños no podrán traer móviles o iPods o tablets al centro” o “las mismas estrictas medidas que se aplican a evitar el acoso escolar se aplican también para evitar el ciberacoso” o “enseñamos a usar tecnología para impulsar su futuro profesional y sean los líderes del mañana”o “los videojuegos crean adicción así que eviten que sus hijos los utilicen”, pero no siempre explican cuál es su visión real -pedagógica pero también eficiente- sobre el uso de la tecnología. Por otra parte, si te preguntan cuál es el nivel de uso tecnológico familiar (nunca me ha pasado pero sé de casos), suele ser cuando ya hay un problema. Para los colegios, los problemas relacionados con un mal uso del mundo digital por parte de los iKids tienen su origen en la educación que damos los padres. Al argumento no le falta razón, pero es incompleto. Porque yo puedo educar a mis iKids pero cuando atraviesan las puertas del colegio escapan a mi influencia única y entran en el paraguas de la educación que den otros padres y en la filosofía que imparta el centro escolar. Al mismo tiempo, echar la culpa al cole de que tu iKid haga sus deberes sin ti o de que esté expuesto a la tecnología o no esté suficientemente formado al respecto está muy bien, pero algo podrás hacer: si no te gusta le puedes cambiar de centro o no darle un móvil a los 10 o entender cómo lo usa a los 14 o apuntarle a clase de programación.

8. Seguridad, aprendizaje y enfoque informativo: los peligros del mal uso de la tecnología -especialmente centrados en las redes sociales- forman parte creciente de programas por los que los centros diseñan acciones para informar sobre qué hacer o no hacer, sobre cómo educar. Estas charlas, enormemente útiles y enormemente positivas, suelen darse con un mensaje de alerta más que de proactividad educativa. En todo caso, si un niño de 13 recibe esa charla en el cole y luego en casa no se habla del tema, ¿de qué sirve? Y sobre aprendizaje, ¿quién les enseña a saber buscar? ¿Quién les enseña a contextualizar la vida online? ¿Quién les habla del buen uso cuando son pequeños? ¿Se ayuda a las familias a establecer pautas? ¿Se informa a los padres más allá de los riesgos? ¿Se informa a las familias sobre las políticas de datos cuando se recurre a terceros para gestionar información o cuando se crean perfiles online de los alumnos? ¿O no hace falta? Y si se hacen talleres para padres, ¿vamos los padres a los talleres? Porque faltamos y luego pedimos explicaciones…

9. Relaciones escolares y redes sociales: de esto no hace falta hablar mucho… Los adolescentes viven el patio más allá del patio. Con todo lo que esto implica. Un foro en el que ya no es fácil que educadores, centros o padres estemos tan pendientes. ¿Cómo hablamos con los iKids al respecto? ¿Somos coherentes cole y casa con el mensaje? ¿Es útil el enfoque de ‘tu hija es esclava del like’ o de ‘tu hijo ha dejado de quedar con tus amigos por culpa de la Play’ o de ‘mejor que no usen Internet porque se van a encontrar con pornografía y violencia’?

¿Cómo podemos trabajar en equipo para afrontar todo esto?

Hoy por hoy, el uso de la tecnología no es únicamente el uso de una pantalla; es una manera de vivir y de entender con responsabilidad el mundo que nos rodea. Los iKids nos necesitan a las dos partes, familia y colegio.


Como veis, muchas preguntas…

¿Qué opináis? ¿Tienen vuestros iKids en el colegio tablet o pizarra electrónica o algún tipo de enseñanza basada en el uso de la tecnología? ¿Estáis de acuerdo con el enfoque teórico y práctico que los colegios de vuestros hijos dan respecto al uso de la tecnología? ¿Tiene tu cole perfiles sociales? ¿Hay diferencias en cómo se desenvuelven los centros educativos en redes sociales (si están) respecto a los mensajes que trasladan a los niños? ¿Sabes para qué usa la tablet del colegio tu iKid? ¿Conoces sus claves? ¿Te han explicado la metodología que se sigue con la incorporación tecnológica? ¿Crees que los contenidos que se plasman en la tablet son meras adaptaciones de versiones editoriales de papel o se trata de contenidos interactivos desarrollados ad hoc? ¿Son tus mensajes sobre el uso de la tecnología coherentes con los del colegio y viceversa? Si tu cole organiza una sesión sobre estos temas, ¿haces todo lo posible por ir?

¡Os escucho!

Besos,

M.

 

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