iKids y tecnología: mis 5 trucos ‘caseros’, por si te sirven ;)

iKids y tecnología: mis 5 trucos ‘caseros’, por si te sirven ;)

Benditos iKids, que tienen esa disposición positiva a la tecnología corriendo ya por sus venas. No hay máquina que se les resista (o eso parece) y somos nosotros, padres y madres supervivientes del día a día, súper héroes de la resiliencia y la adaptación, los que tenemos que poner límites, inculcar valores, regalar sermones, dar ejemplo y enseñar.  

Mi hogar-dulce-hogar está dominado en lo tecnológico por el geek de iHim (él prefiere decir early adopter antes que geek). Luego viene mi afición a dispositivos o mundos online varios, unida a mi profesión. Y después, tres iKids muy conectados que actualmente tienen 13, 10 y 7 años. Con estas edades, vamos permitiendo la conexión de los iKids de forma progresiva y basamos nuestro control de lo online en cómo se comportan los iKids en su vida offline, en cómo son. Somos muy de provocar que hagan ‘cosas propias’ con la tecnología (pelis, presentaciones, dibujos…), pero también mucho de utilizar lo que sabemos que les gusta de la tecnología para re-plantear esas aficiones y encontrar la manera de que no solo ‘miren’ a las pantallas o no hagan solo ‘lo que hacen todos’.  

En el caso de mis iKids, algunos se quejan siempre que los separas de una pantalla; otros son más avezados en lo que quieren buscar y encontrar en Internet; entre medias los hay que, si no pones remedio, reducen sus aficiones a aquéllas que precisan de la conexión. Tenemos en casa distintos grados de timidez, inquietud, curiosidad, sociabilidad, creatividad… Hacemos lo que podemos, on y off. 

En fin, al grano. Éstos son nuestros 5 trucos tecnológicos domésticos para saber qué hacen mis iKids cuando se conectan y saber cómo orientarles en el “qué deben hacer” o el “cómo intentar hacerlo bien”. 

1.- Controlamos los dispositivos y las compras online

  • Tenemos cuenta familiar con el iOS de la manzana y los permisos para las compras de apps o canciones o películas o lo que sea sólo los autorizamos iHim y yo -los iKids están identificados en el entorno familiar de Apple como lo que son, niños-.
  • Sabemos las contraseñas de las cuentas de correo de los iKids mayores (que por cierto no pueden cambiarse sin saberlo nosotros). Esto significa que, si quisiéramos, podríamos ver cómo la usa. Saberlo suele (suele) ayudarles a controlarse. Lo mismo pasa, en el caso del adolescente, con las apps de mensajería. 
  • Cada dispositivo de la casa tiene un nombre y así podemos configurar lo que puede hacerse con ellos, cuándo hay acceso a la wi-fi o no o qué tipo de uso se le da a cada uno. Los códigos de desbloqueo de los dispositivos se pueden modificar, pero es necesario avisarnos.
  • De vez en cuando chequeamos historiales de navegación (en YouTube, en los navegadores) y, si vemos algo que no nos convence, sacamos el tema con el iKid que corresponda.
  • Hemos probado varios tipos de controles parentales, de muchos tipos (filtros para búsquedas, con y sin VPN, con información sobre qué apps se usan más, con límites de tiempo…).
  • El ordenador de mesa que utilizan los iKids está en mi despacho; cada iKid tiene su cuenta de usuario y vamos hablando sobre desde organizar el escritorio hasta guardar archivos, compartir en la nube para abrir un documento desde varios sitios, buscar en Google, descargar contenidos, hacer presentaciones, buscar videos…
  • La consola de videojuegos tiene puesta contraseña, que sabemos los mayores (bueno, y iFirst). Esto evita que si no es momento de usarla y tú no estás, pues no puede usarse. 
  • Tenemos varias redes wi-fi, con diferentes permisos. Se cambia la contraseña de vez en cuando y hay que ganarse a pulso tenerla (en el caso de los iKids, claro). Si vienen amigos de los iKids a casa, la red que se da es la secundaria.

2.- Hablamos muuuuucho de Internet con ellos

Sobre contraseñas, nombres de usuario y datos personales que no deberían compartirse sin pensar. Sobre por qué o por qué no la gente comparte según qué fotos. Sobre los comentarios que se hacen, a veces sin pensar, en Internet. Hablamos sobre cómo buscar o cómo utilizar lo que encuentras. Hablamos sobre perfiles privados y no compartir imágenes o videos innecesarios. Hablamos sobre cómo usan la tecnología en el colegio, sobre series y películas, sobre redes sociales (en su lenguaje) y sobre aprender a programar. En el caso de iFirst, que ya está en alguna red social, hablamos más aún. En el caso de iHer, que promete ser de las que disfrute selfies y fotos varias, empezamos a hablar también bastante clarito. Hablamos mucho.

3.- Elegimos bien las apps

Antes de descargar una aplicación, buscamos información. Aunque la app sea gratuita, hablamos con los iKids sobre eso de que “el producto eres tú” y sobre lo mucho que puede saber una app sobre ti si te la instalas en la tablet o el smartphone. Tenemos sites de cabecera en los que enterarnos sobre seguridad o contenidos de las aplicaciones y algunas costumbres:

  • hacemos limpieza de apps antes de seguir descargando sin control;
  • buscamos alternativas a apps que nos piden si las que nos piden no nos convencen;
  • si usan mucho una app, las actualizamos cuando hace falta para que no haya problemas; y
  • autorizamos la descarga nosotros, los adultos.

4.- Marcamos el tiempo de uso, diferenciamos el tipo de uso

  • Entre semana, no hay iNada más que ver videos con nosotros después de cenar o utilizar el ordenador principal para hacer proyectos chulos. Sólo para el mayor hay tecnología en el caso de la tablet del colegio y del móvil. 
  • El fin de semana se abre la mano y puede haber videojuegos, películas y videos varios. Nadie encerrado en su cuarto y nadie durante horas y horas, que la calle también existe.
  • En los viajes largos puede haber tablets, pero mucho mejor si se han “currado” una lista en Spotify para ir escuchando todos juntos.
  • A partir de las 10 de noche no funciona Internet en los dispositivos que usan los iKids. Y así sigue hasta las 10 de la mañana.
  • No es lo mismo media hora viendo videos de fails en YouTube que jugando dos partidos en el FIFA o haciendo ajustes a una peli casera o buscando ideas en Pinterest para una manualidad o retando a mamá a juegos de palabras en la app de turno o haciendo maratón familiar viendo ‘Stranger Things’ con palomitas o buscando en Amazon el próximo libro. Así que el tiempo importa, pero el qué hagas en ese tiempo importa más.

5. Compartimos con los iKids nuestras experiencias online

Saben que nos gusta la tecnología, que tenemos perfiles en Twitter, Instagram o Facebook para compartir lo que nos gusta con quienes nosotros elegimos. Saben que no solemos publicar sus nombres o caras. Saben que tenemos sus accesos controlados. Saben que nos cuesta no mirar el móvil pero que intentamos no mirarlo cuando estamos con ellos. Saben que controlamos las contraseñas y que usamos la red para aprender, divertirnos y relacionarnos, pero que no nos exhibimos ni nos fiamos de cualquiera ni nos creemos todo. Saben que nos gusta eso de la ciber-seguridad, los podcasts, los blogs y el diseño gráfico. 

La lucha sobre “hay un momento para todo y un entorno para cada cosa, deja ya el móvil, cierra YouTube” la tenemos también, como tú, con frecuencia.

Con todo esto que hacemos no podremos evitar problemas. Y sí, de momento todo esto es posible porque, por sus edades y personalidades, resulta viable. Con el adolescente la autonomía digital va en aumento y la conversación también. Habrá que ir adaptándose a los cambios que nos traiga el futuro…

No se trata de controlar, sino de acompañar.

Y ni iHim ni yo somos informáticos.

Pero ‘yes, we can’. Al menos no será por no intentarlo.

Besos,

M.

PD. Lo sé, la imagen que ilustra este post es todo menos tecnológica, pero la he elegido a propósito ;)

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