María, 28 de marzo, 2016

Nuestros hijos y lo digital: ponernos las pilas, aguantar el chaparrón #ePaternidad

Cuando pensamos en niños y tecnología, casi siempre se nos aparece el “hombre del saco”, o viene el coco y todos son peligros. En pocos sitios nos dan detalles sobre todo lo positivo que nuestros hijos pueden sacar de lo digital. Sin embargo, con una única búsqueda en Google cae el cielo sobre nuestras cabezas en términos de cíber-acoso, phishing, robos de identidad, comunidades peligrosas online, sexting, adicción… Así que podemos cancelar todo acceso de los iKids a esa tecnología y convertirnos en Amish digitales. O hacernos los distraídos y que sea lo que las deidades quieran.

O podemos asumir nuestro papel necesario y fundamental a la hora de inculcar en nuestros hijos un buen uso de la tecnología. No pensar que son sólo los colegios y profesores los que deben enseñarles. Ni la sociedad así, en abstracto. Porque todo se aprende en casa, especialmente lo que tiene que ver con las costumbres. Y aunque la sociedad marca unas tendencias o normas generales, luego cada familia crea sus propias modas. ¿O no?

Hoy es el día en el que puedes empezar a crear tu propia moda familiar 2.0. Y si ya la tienes, al menos reconocerla como tal para asumirla y defenderla. Porque habrá que aguantar el chaparrón; lloverán tantas críticas como modelos de paternidad existen. Da igual. Por el bien de los iKids, que son “i” y son “kids”, hay que seguir educando en valores y empezar a educar en el buen uso de las TICs.

Hoy es el día para elegir una fecha y ponernos las pilas.

  • Ponernos las pilas para no dejarles el móvil cuando llevan media hora pidiéndolo y con el objetivo de que se callen. La alternativa de decir “no” a secas y seguir aguantando el chaparrón de la queja sigue estando ahí. Decir “no” tiene que estar de moda siempre… En la vida se van a hartar de oír esa palabra…
  • Ponernos las pilas para no aparcar a los iKids delante de la tablet o la tele durante demasiado tiempo. Porque la tablet y la pantalla no les fríen el cerebro. YouTube no les pone en peligro con videos porno. No. Nosotros perjudicamos a nuestros hijos dejándoles frente a la TV o una tablet durante tres horas sin tener ni idea de qué están viendo o dejando que vean una película tras otra o abriendo una aplicación tras otra.

Con esto no quiero decir que yo sea una de esas madres perfectas que sugiere sustituir la tablet o la tele por manualidades, sesiones de parque, salidas culturales, paseos bucólicos en familia… Mira, no. Es decir, sí. Si quieres hacer todo eso, fenomenal. Lo que quiero decir es que pueden ver una peli en la tablet o jugar con varias apps o navegar o lo que sea, pero un rato. Y luego, pueden leer o tocar el tambor o mirar al techo o incluso aburrirse.

  • Ponernos las pilas para intentar entender cómo configurar un filtro o un bloqueo en videos de YouTube o en búsquedas de Google. Ponernos las pilas para aprender y en caso de ya saber, poner en práctica, una revisión de historiales de navegación. Ponernos las pilas y buscar información sobre algún programa o alguna aplicación de control parental para que a) el dispositivo avise o incluso se apague cuando se lleve usando x tiempo; b) se restrinjan determinadas funcionalidades; o c) se gestionen avisos de navegación que resulten útiles.

En casi todos mis encuentros con padres escucho un comentario frecuente: “sé que puedo poner filtros y bloqueos en la tablet, pero si lo hago, luego yo no puedo navegar y es un incordio”. También me comentan: “no creo en los bloqueos, sino en la libertad de criterio de mi hijo. Creo que debe equivocarse y aprender…”. Bueno, pues muy bien. Pero recuerdo que conforme crecen ponemos en sus manos cuchillos que no son siempre de sierra… Y que ponemos la mano en la esquina de mesas cuando son pequeños y acercan la cabeza… Controlar y bloquear NO es espiar o prohibir, especialmente cuando son pequeños.

  • Ponernos las pilas para favorecer que el acceso de nuestros hijos a Internet sea gradual. Porque el uso de la tecnología para esos que llaman “nativos digitales” debería ser evolutivo: jugar, aprender, entretener y luego comunicar, participar, crear.

Dejemos de criticar las webs y redes sociales o aludir al impacto endemoniado de la tecnología si somos nosotros los que ponemos en manos de nuestro iKid un móvil o una tablet con conexión a Internet sin que tengan edad para empezar a cortar el pan con un cuchillo de sierra. Seguro que antes de pasar al móvil o iPod con 4G pueden utilizar dispositivos o equipos que puedan conectarse a la red pero que no puedan salir de casa (por tamaño, básicamente). ¿No? Será mejor si empiezan a relacionarse con el mundo social 2.0 bajo nuestro tejado y no en un parque con sus amigos… (eso en caso de que vayamos a prestarles alguna atención).

Siempre hay excepciones. Niños con móvil porque sus padres necesitan tenerlos localizados o quieren poder enviarles mensajes porque se ven poco… Lo que sea. Bien. Vale. Lo incluyo dentro de la categoría que viene justo después: cada casa, sus costumbres. Lo que digo es que Snapchat no es el demonio. Si tu hijo no tuviera un móvil que soportara la instalación de Snapchat, no habría demonio posible.

Cuando lo que el iKid utiliza es un ordenador en casa, nos relajamos. Y sin embargo puede también recurrir a Google Hangout o similar y relacionarse con el exterior. O buscar videos de todo tipo y condición.

Así que la conexión a Internet y sobre todo la práctica del iKid en el uso de esa conexión debería ser gradual y monitorizada por ti, ePadre/eMadre. Empezar con apps que sean juegos, seguir con videos y búsquedas, pasar a Internet en un dispositivo controlado por ti. Abrir la comunicación digital con correo electrónico en lugar de aplicaciones de mensajería. Y cuando llegue el dispositivo “propio”, aclarar que la propiedad real -económica y adquisitiva- es de los padres y que hay unas normas de uso.

  • Ponernos las pilas para asumir las consecuencias de nuestras decisiones. Si le dejas la tablet para hacer A o B, ya puede decir tu amigo Fulanito C o D, que tú sabes por qué/cuánto/para qué/dónde le has dejado la tablet… Si te critican por dejarle abrirse un perfil social antes de tener 13 pero tú has estado con él o ella mientras lo hacías porque has decidido que querías hacerlo con él/ella, entonces cierra los oídos y sigue tu camino. Habla con tu hijo y ya estarás haciendo más que muchos de los que te critican.

Todas estas cosas serán más o menos eficaces en función de la edad del iKid. Yo como sabéis abogo por control y límites en edades tempranas y orientación y normas cuando se van haciendo mayores.

No es decisión nuestra -sino consecuencia de nuestras decisiones- que los iKids hagan lo que quieran online sin que lo sepamos. Eso suele suceder cuando cerramos los ojos. Y aunque casi nunca pase nada, tampoco “pasa nada” por intentar enterarse de qué les gusta, qué no, qué está de moda en su clase, qué consulta y qué usa, que cuentas se abre, qué nombre de usuario elige, qué puedes utilizar como padre para mantenerle a salvo y al mismo tiempo entretenido y aprendiendo…

Se tiene que acabar el tiempo de escuchar las alarmas y levantar los hombros en señal de “qué voy a hacer yo”. Hay que coger el paraguas y salir a caminar bajo la lluvia. Hay que ponerse las pilas.

Bss,

M.

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