María, 8 de marzo, 2016

Intentando (con humor) que nuestros hijos estén seguros en Internet

Cuando nuestros hijos están en Internet, a veces piensan que pueden hacer lo que se les antoje porque nosotros o no nos enteramos o no entendemos o no nos preocupamos. Y lo primero que tenemos que hacerles entender es que:

  • la vida digital es una prolongación de la vida a secas. No es un mundo separado en el que lo que hagas no tiene consecuencias.
  • saber cómo usar la tecnología no es lo mismo que saber hacer las cosas bien.
  • como padres, nuestra misión es velar por su seguridad y felicidad.

A partir de aquí, cada uno recurre a sus propias herramientas e ideas para saber cómo se desenvuelve su hij@ (en la vida, en Internet). Monitorizando, controlando, preguntando, espiando, conversando o ignorando.

Hoy traigo al blog una versión libre de un post de Glennon Doyle Melton en Momastery. En este texto, una madre utiliza la ironía para explicarle a su hijo por qué revisa sus mensajes. Yo todavía no tengo que recurrir a revisar lo que mis iKids hacen con el móvil, porque no tienen móvil. Y no sé si lo haré, pero si lo hago, este texto me parece una inspiración estupenda. Lo que esta madre contestó es una versión de ePaternidad con bastante humor. Entiendo que haya quien no lo apruebe, pero a mí me parece un mensaje inteligente y positivo. Irónico, desde luego. Autoritario hasta cierto punto. Pero útil.

***

Glennon estaba mirando el móvil de su hijo, chequeando los mensajes y las fotos que había enviado o recibido o publicado. Y entonces su hijo le preguntó: “mamá, cuándo vas a dejar que mis cosas privadas sean privadas? ¿Cuándo vas a dejar de mirarme el móvil?”

Me alegro de que me hagas esa pregunta. Justo esa privacidad es de las cosas más importantes en Internet. Pero hablar sobre tu privacidad en Internet es como decir que no quieres que nadie vea nada tuyo mientras estás en un estadio de baseball. Internet y los estadios son sitios públicos. Si dices algo en cualquiera de los dos sitios, los que te rodean lo van a oír. Y yo soy una de las personas que lo va a oír, que lo tiene que oír. Entre otras cosas porque yo he pagado tu entrada al estadio. Y también tu entrada a Internet.

Claro que entiendo que quieres que tus cosas sean privadas. Espacios privados son, por ejemplo, el baño; ahí no tiene que entrar nadie mientras estás tú. Ni tú debes entrar en el baño si dentro está otra persona. Privada puede ser tu habitación, a veces. Y tampoco podemos entrar en tu cabeza, ahí sí que todo es privado. Yo no tengo habitación propia; la comparto con papá. Y no sé qué es la privacidad en el baño; siempre que estoy ahí, unos u otros entráis para preguntarme algo. Así que ahí sales ganando tú. Y no me enfado. Lo entiendo. Pero no nos distraigamos…

Lo que quiero decir es que cuando necesitas privacidad para estar solo o pensar, lo mejor es que recurras a tu cabeza, que es un sitio en el que nadie puede entrar. O vete a tu cuarto y escribe tus ideas en un cuaderno. Yo no leeré tus diarios si los tienes. Pero Internet es un sitio público, incluso aunque tú trates de que un perfil o un grupo sean privados. Siempre hay formas de que alguien vea lo que publicas.

– «Pero, ¿y si mi cuenta es privada?» – preguntó el iKid.

También me alegro de que preguntes eso. Cuando creas una cuenta en Internet que otras personas ven –aunque sean solo tus amigos-, tienes que pensar que esa cuenta es como una habitación tuya a la que invitas a entrar. Es como si organizaras una fiesta en tu cuarto. Pero tienes 12 años, así que no puedes organizar tu propia fiesta. En realidad, cualquier fiesta que organices en casa la estoy organizando yo. Lo que pasa en tus fiestas o la gente que viene a tus fiestas tiene que ver conmigo porque es mi responsabilidad. Tu fiesta, tu cuarto, MI casa.

Sé que te estás haciendo mayor. Eres casi un adolescente y lo que quieres es tener derecho a organizar tu propia fiesta en Internet. Sigue intentándolo, porque lo entiendo, pero entiende tú que yo voy a seguir intentando cumplir con mi deber. Y parte de mi deber es revisar con quién te comunicas, preguntarte dónde vas o de dónde vienes, saber más sobre tus amigos, cuidarte y preguntarte por los mensajes que envías por Internet. Hablar contigo. Te quiero muchísimo y quiero ayudarte a aprender a organizar fiestas increíbles en Internet o en la vida real. Y créeme, se pueden organizar fiestas impresionantes en Internet. Yo lo hago. Y si quieres, puedo ser tu organizadora oficial de fiestas en Internet.

– «Lo que tú digas, mamá. Vaya rollo…».

Exacto, cariño.

(Traducción abreviada y libre del post Here’s how I keep my boy safe-ish on the interwebs, publicado en 2015 en Momastery). 

***

¿Qué opináis? ¿Lo plantearíais así? Incluso aunque la paternidad sea una cosa muy seria, incluso aunque el tema del uso que los niños o adolescentes hacen de Internet es una cosa muy seria, a veces viene bien poner una nota de humor a las cosas (serias).

Bss,

M.

 

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