Niños y tecnología: potenciar habilidades para un mundo conectado #MediaLitWk

Niños y tecnología: potenciar habilidades para un mundo conectado #MediaLitWk

En estos días se celebra en varios países la Media Literacy Week o Semana de la Alfabetización Mediática, con el objetivo de resaltar la importancia de enseñar a niños y adolescentes a desarrollar capacidades que les permitan interactuar de forma positiva, segura, creativa y enriquecedora con la información que los rodea y con los medios que la ponen a su alcance.

Y como todo esto es realmente importante (para ellos, para nosotros), hoy repaso varios conceptos ‘grandes’ para que cada uno los aplique en conversaciones ‘pequeñas’ con los iKids.

1.- Alfabetización tradicional (traditional literacy): leer, escribir, hablar, escuchar, utilizar el lenguaje. Saber descodificar un texto e interpretarlo -juntar letras, reconocer palabras, identificar signos de puntuación-, entender lo que nos dicen -saber que ‘rosa’ es una cosa si alguien nos habla de un jardín o si nos hablan de los colores de una tela-, comprender una representación visual -veo una foto tuya junto a la Torre de Pisa y asumo que estás en Italia; veo una ilustración de Caperucita Roja con el hocico del lobo asomando en una esquina y asumo que la ‘prota’ está en peligro-… Estas capacidades se trasladan también al entorno digital, pero existes habilidades específicas necesarias en el mundo conectado.

2.- Alfabetización tecnológica (technological literacy): también denominada a veces ‘computacional‘, incluye capacidades técnicas que permiten manejar la tecnología, como usuario (cerrar ventanas, guardar archivos, compartir o descargar contenido, entre muchas otras cosas) o como creador (saber programar, entender código o robótica, practicar pautas relacionadas con la ciber seguridad, diseñar contenidos originales…).

3.- Alfabetización digital (digital literacy): incluye un cierto grado de lo que se incluye en la alfabetización tecnológica, pero va más allá. Saber interpretar el significado de contenidos de texto, video, audio o foto; saber entender cómo confluyen lo que ves con quién lo ha creado, con qué propósito o para quién; saber buscar o analizar contenidos, utilizando recursos válidos. Conté más sobre esto en el post ‘Padres, hijos y alfabetización digital‘.

4.- Alfabetización mediática (media literacy): comprende las habilidades que ayuden a los iKids a ser consumidores críticos de lo que ven en la Red, así como contribuidores inteligentes a todo lo que circula en el mundo conectado. Las alfabetizaciones tradicional y digital ayudan a los iKids a acceder y comprender la información digital y el funcionamiento de las comunidades digitales, mientras que alfabetización mediática les permite pensar sobre los contenidos que están viendo/leyendo/compartiendo/comentando. Si quieres información sobre qué se hace en la Unión Europea en relación con este tema, puedes visitar este enlace de la Comisión.

5. Alfabetización informacional (information literacy): prácticamente gemela a la anterior, esta alfabetización informacional se separa a veces de la alfabetización mediática, pero la estrategia de la UNESCO (que también ha celebrado una semana de concienciación sobre el tema) reúne los dos ámbitos como un conjunto combinado (MIL) de las competencias -conocimientos, habilidades y actitudes- necesarias para la vida y el trabajo de hoy y del futuro. Se trata de la capacidad de una persona para saber cuándo y por qué necesita información, dónde encontrarla, cómo evaluarla, utilizarla y comunicarla de manera ética.

Ambos conceptos de alfabetización mediática o informacional tienen todo que ver con algo que seguro notas cada día. Los medios ya no son sólo periódicos, revistas, televisión o radio. La información nos llega a través de redes sociales, links en apps y correos electrónicos, newsletters y suscripciones, mensajes, publicidad insertada en nuestra navegación, resultados promocionados en las búsquedas online, videos, plataformas de streaming, podcasts… Y esa información está hecha cada vez por más gente; cualquiera puede crear contenido y compartirlo. Muchas veces se hace con el objetivo de sacar beneficio o manipular. Muchas veces el contenido está condicionado por las personas que vayan a recibirlo.


  • No es lo mismo leer sobre ciber seguridad en la página web de una compañía que vende programas anti-virus que en un medio digital sobre informática.
  • No es lo mismo ver un video sobre lactancia materna en un blog que defiende la lactancia materna que en una sección de un medio patrocinada por una empresa que vende leche de fórmula.
  • No es lo mismo consultar información sobre una enfermedad en una web médica contrastada que en el blog de un paciente.
  • No es lo mismo recibir un mail de ‘appletecontacta.org’ diciendo que pinches sobre un link para cambiar tu contraseña que recibir un mail de ‘apple.com’ diciendo que vayas a la web oficial de Apple para cambiar tu contraseña.
  • No es lo mismo poner en un trabajo del colegio una foto descargada de una web diciendo que la has descargado de esa web que no diciendo nada.
  • No es lo mismo leer algo (post en redes sociales, noticia en Internet) y comentar fruto del impulso que leer algo y pensar qué opinas antes de ‘escupir’ por escrito tu reacción.
  • No es lo mismo que tu novia te envíe una foto a ti que enviarla tú a todos tus grupos de WhatsApp.
  • No es lo mismo pagar para ver videos o leer libros que descargar contenido de webs ‘piratas’.
  • No es lo mismo navegar por Internet sabiendo qué son las cookies o el denominado ‘filtro burbuja’ que no sabiéndolo.

No es lo mismo.

Y todo esto no significa que unos u otros mientan, que nos estén engañando o timando siempre, que los errores sean irreversibles o que infrinjamos la ley a cada paso, sino que en función de dónde leamos/veamos/escuchemos, tendremos que saber cómo gestionar la credibilidad que otorguemos al contenido, cómo utilizar lo que encontramos en Internet o cómo expresar (si es que hace falta) nuestra opinión. Y en función de lo que queramos compartir, habrá entornos-formas-tonos-formatos mejores o peores para hacerlo.


En casa

En fin. No se trata de que te pongas la capa de super héroe y decidas que hay que saberlo todo sobre todo. No podemos educar a niños perfectos y super listos ni convertirnos en padres digitales 100%, porque la paternidad tiene muchas capas, todas complicadas. Pero si ahora se habla de una brecha digital entre generaciones o entre colectivos según su nivel adquisitivo, pronto se hablará también de brecha digital entre quienes tienen conciencia y conocimiento de uso de la tecnología y los que no.

Porque los iKids seguirán sabiendo utilizar Google, hacer presentaciones, descargar apps y comprar por Internet, buscar videos y subir fotos, enviar mensajes e incluso programar o hacer películas. Pero, visto lo visto y anticipando lo que vendrá, es importante que además entiendan que hay:

  • formas de buscar;
  • maneras de saber qué es verdad o no;
  • modos de opinar y expresarse sin insultar ni sobre-exponerse;
  • vías para gestionar su huella digital sin comprometerse demasiado;
  • criterios para gestionar conflictos online;
  • herramientas para protegerse un poco mejor de posibles ciber crímenes;
  • ideas para contrastar información;
  • recursos para compartir contenidos propios y ajenos sin vulnerar la autoría de unos y otros;

Se trata de entender cómo es el mundo. Todos estamos invadidos por la información (obesidad informativa digo yo, infoxicación dicen otros) y a todos nos resulta difícil buscar lo que queremos, saber qué creernos, elegir cómo opinar. Todos hemos sido testigos de comentarios abusivos o subidos de tono en entornos digitales (con los adultos y no los iKids como máximo exponente). A todos nos preocupa cómo manejar tanta actividad online sin comprometer en exceso nuestra privacidad.

Cualquier cosa que hagamos en casa que tenga que ver con esta alfabetización múltiple que necesitamos será un paso importante.

Poco a poco. Con la calma. Pero sabiendo que más que controlar, se trata de acompañar. Y más que intentar garantizar que están protegidos de los peligros de Internet, se trata de ayudarles para que vayan aprendiendo a gestionar el uso que hacen del mundo conectado.

Y ya. ¡Feliz Media Literacy Week!

Besos,

M.

 

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